martes, 17 de abril de 2007

Sisifo



En la mitología griega, Sísifo fue el fundador y rey de Éfira (antiguo de Corinto). Hijo de Eolo y Enarete casado con Mérope y con Anticlea con quien tuvo un hijo, Odiseo, se decía que era el fundado de los Juegos Ístmicos en honor a Melicertes.

Promotor de la navegación y el comercio, era avaricioso y mentiroso. Recurrió a medios ilícitos, como el asesinato de viajeros y caminantes, para incrementar su riqueza. En tiempos de Homero. Antes de morir dijo a su esposa que cuando él se marchase no ofreciera el sacrificio habitual a los muertos. Así que en el infierno se quejó de que su esposa no estaba cumpliendo con sus deberes, y convenció a Hades para que le permitiese volver al mundo superior y así disuadirla. Pero cuando volvió a Corinto rehusó volver de forma alguna, hasta que fue devuelto a la fuerza por Hermes.

Como castifo en el infierno, Sísifo fue obligado a empujar una piedra enorme cuesta arriba por una ladera, pero antes de que alcanzase la cima de la colina la piedra siempre rodaba hacia abajo, con lo cual Sísifo debia de empezar de nuevo desde el principio. El motivo de este castigo según algunos era que había revelado los designios de los dioses a los mortales. De acuerdo con otros, se debió a su hábito de atacar y asesinar viajeros. También se dice aun después de viejo y ciego seguiría con su castigo. Este asunto fue un tópico frecuente en los escritores antiguos, y pinado por Polignoto en sus frescos de Lesche.

De acuerdo con la teoría solar, Sísifo es el disco del sol que sale cada mañana y después se hunde bajo el horizonte. Otros ven en él una personificación de las olas subiendo hasta cierta altura y entonces cayendo bruscamente. La mayoría sugiere que la leyenda es un símbolo de la vana lucha del hombre por alcanzar la sabiduría

Para Albert Camus, el mito de Sísifo es símbolo de lo absurdo y trágico de la condición humana. Condenado a un trabajo perenne, el hombre al final se da cuenta de la futilidad de su esfuerzo. A todo ascenso corresponde una caída. Toda la naturaleza parece estar irremisiblemente condenada a la obsolescencia (...).

Y no faltan quien lo relacionan con la segunda ley de la termodinámica: para realizar un trabajo se requiere invertir energía y parte de esta energía se desperdicia o disipa en calor que ya no puede usarse para realizar más trabajo...